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Mateo Morrison
Obras Publicadas
Ha publicado 34 obras, siendo estas:
• Poesía, 1969.
• Aniversario del dolor, 1973.
• Visiones del transeúnte, 1983.
• Encuentro Internacional de Escritores Pablo Neruda, 1983.
• Antología poética de Juan Sánchez Lamouth, 1983.
• Si la casa se llena de sombras, 1986.
• Seis mujeres poetas, 1989.
• Visiones del amoroso ente, 1991.
• A propósito de imágenes, 1991.
• El tema de las madres en la poesía dominicana, 1994.
• Abril del 65: Visión poética, 1995.
• Nocturnidad del viento / Voz que se desplaza, 1996.
• Juan Pablo Duarte a través de doce autores contemporáneos, 1996
• La transformación curricular en el área de animación sociocultural, 1996.
• Homenaje de los poetas dominicanos a la cultura francesa, 1998.
• Política Cultural en República Dominicana: Reto inaplazable, 1998
• La cultura en los barrios I, 1998.
• La cultura en los barrios II, 1998.
• Hacia una política cultural para el diálogo y la concertación, 1999.
• 30 años de poesía y otros escritos, 1999.
• Hacia una radiografía de la cultura dominicana contemporánea, 2002.
• Aída Cartagena Portalatín (Antología poética), 2002.
• No olvidar a los poetas, 2003.
• Actas y documentos del Encuentro Internacional de Escritores Pablo Neruda, 2003.
• Pablo Neruda entre nosotros, 2004.
• Difícil equilibrio, 2005.
• Dorothy Dandridge, 2006.
• De carabelas, descubrimiento y encuentro de culturas, 2006.
• Soliloquio desnudo y otros poemas, 2007.
• Espasmos en la noche, 2007.
• El tema del amor en la poesía de Mateo Morrison, 2007.
• Un silencio que camina, 2007.
• Derecho y Relaciones Internacionales, 2008.
• Las palabras están ahí, 2008.
Su obra ha sido traducida al inglés, francés (Claude Coufon), coreano y hebreo, esta última traducida por el extinto poeta y crítico israelí Oded Sverlik.
Poesía: Aniversario del dolor. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1973.
Visiones del transeúnte. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1983.
Si la casa se llena de sombras. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1986.
Visiones del amoroso ente, Santo Domingo: Editora Taller, 1991.
A propósito de imágenes. Editora Taller, 1991.
Nocturnidad del viento/Voz que se desplaza. Santo Domingo: Editora Búho, 1996. 30 años de poesía y otros escritos. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo, 1999.
Dorothy Dandridge. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 2006. Poesía I (en colaboración con Andrés L. Mateo y Rafael Abreu Mejía). Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 1971. Soliloquio desnudo y otros poemas, Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 2007.
Difícil equilibrio Santo Domingo: Editora Ángeles de Fierro, Espasmos en la noche. Santo Domingo: Editora Universidad Autónoma de Santo Domingo, 2007. Antología Las palabras están ahí. Santo Domingo: Editora Búho, 2008.
NOCTURNIDAD DEL VIENTO DEL VIENTO
Habitado de antiguos vacíos
coloco mi camisa sobre el cuerpo
salgo al encuentro del día
tomo mis colores más vistosos
sobre mi frente desfallece la luz
arribo a espacios que resultan
desconocidos
sábanas grises a mi paso
olor a cloroformo en mis rodillas
casi duermo en mitad de la noche
nadie debe detenerse
los seis recordarán la mejor fruta
corriendo alrededor de mi forma de amarlos
me inicio con los ojos desencajados de sus órbitas
miro desde la ciudad como si el mundo danzara
lentamente sobre mí
cuantos instantes casi siglos sobre mi cabeza
comienzo a entender las miradas tristes
desde la maternidad
a través de un retrato
congelados sus ojos para siempre
un pedazo de papel es destruido por la brisa
para disolverse en la última gota de agua del Ozama
cruzo momificado por el viento
hacia un banco del parque
desde ahí divisaba entre nubes
un rostro inserto en el caribe
que me enviaba desde el centro de la paternidad
un mensaje de olas desplazándose con amor
no había dolor que yo no tuviera en mis adentros
ni brisa que no me circundara
veo correr a mis hermanos
ocupando todos los espacios posibles
los había llamado en esta hora
en que el viento ha decidido acompañar
mi indiscutible nocturnidad
los vehículos no se detienen
saben que soy sombra que atraviesa las calles
tormentosa mi ruta de gemidos
extrañado en este jardín sin flores
que el viento me construye
mientras una multitud de risas
acompaña mi asombro
las puertas del siglo están cerradas
nadie entona una canción
mientras tambores callados
se rinden a la nostalgia
Hörderlin me buscará en algún sitio
adherido al último sonido de la campana
como él me dirijo hacia mí mismo
dando vueltas sobre una inmensa superficie
deslizándose a mi lado
enormes monumentos a la soledad
cada segundo la arquitectura es otra
lo visto se revé con colores distintos
y acuarelas enormes
la muchacha que cruza agrega una sonrisa
a la estatua de la derecha
el niño que corre con las manos
cargadas de frutas
da movilidad a la estatua de la izquierda
el edificio de enfrente limpia su rostro
brilla sobre mí un sol que invento
lo único estático en la ciudad
son mis ojos
crece la rama desafiando la calzada
sus flores son vapores asfixiantes
muere la rama en los pies de la calle
una savia contaminada recorre mi corazón
sospecho que es tu mano la que llega
tu entre suave y callosa melodia personal
tu perfume natural creado de mañanas
ese entorno que formas sobre mi cuerpo
no parece para mí
soy sombra escuálida
que puedes mirar a través de cristales
nunca antes había exhibido mis entrañas
admito que todos deletrean
mis profundas debilidades
ayer una luz infinita creció
sobre mi frente
caminé exhibiéndola
por todos los caminos
orgulloso vestí de mis mañanas
todo lo que me rodeaba
busqué libros y la sabiduría
se juntó con la llama
parecía un nuevo sol entre
las madreselvas
y querías besar cada uno
de mis poros
huracanado acento que proclamas
sitio privilegiado en mi memoria
reseco viento que a veces
ha dormido en mis noches
me acerco a tu deznudez y tiemblo
sabes que has vencido
sobre este cuerpo cicatrizado
por las horas
reflejo de múltiples jornadas
de tedio indescifrable
la muerte como majestad
recibe a Louquo en su turey
a San Cosme y San Damián
en la laguna de Salazar
deidades que se plasman
en mis ojos
descendamos a planos
en que se encuentran
El Talmud herido La Biblia cesante
El Coran mugriento Los Vedas oxidados
El Libro de los Muertos diluido
Africa con páginas destruidas
en su cotidianidad no grabada
en el filme ni en las paginas
ni en cassettes ni en bibliotecas
ni en internet
solo en los labios resecos
de una paridora
que habló de un Baquiní
como simple espectáculo
donde la muerte y la vida se abrazaban
ahora mis rodillas no pueden sostenerse
casi lloro al desfallecer
mientras reordeno con dificultad mi correa
mis medias mis pantalones y mis zapatos
a ver si adquieren aunque sea fugazmente
un orden en que pueda depositar
mi última sonrisa.
VARIACIONES DE LA MUERTE
"Matando muerte en vida la has trocado"
San Juan de la Cruz
Asidas mis manos a tu rostro
recojo la vida plenamente.
He despertado ahora
y puedo decir que nada
desfallece a mi alrededor.
Renacen múltiples formas del amor.
La muerte cercada
en su primera batalla
se retira con lanzas
que colorean el viento
buscando otro escenario
en las praderas de la nocturnidad
NO SOLO HOMBRES
A Amelia Ricart
No sólo hombres caen
sobre piedras,
sobre hierbas,
sobre aceras.
También niñas portadoras de inocencia, han caído junto a libros salpicados. También niñas
que no conocieron lo difícil
de crecer paralelo a la tristeza,
presentaron sus labios escolares a la pólvora.
Y quién dice que sus cuerpos fragmentados
no aumentaron el dolor en la ciudad.
Y quién dice que con libros en el pecho,
dejarán de pasar día a día creciendo en sus amores
y quién niega que algún día
cada piedra esté sobre otra piedra
cada sosiego esté sobre cada hombre
cada sonrisa esté sobre cada madre y cada niña esté sin pólvora en los labios.
CANCION ANTES DEL ODIO
Sé que antes del odio fue el amor
que las niñas ya doncellas
blandían sus sonrisas en los poblados
y el niño casi hombre regaba con dulces piropos la llanura.
Y preguntarán entonces
porqué tienen mis versos
este rastro de llanto recrecido.
Mihistoria, es la historia de un niño que despierta y advierte el mundo como el dolor instituido
Que quisiera convertir en rosas y juguetes
todas las espinas de la tierra.
Quería decir:
que antes yo hablaba del Correr de las estrellas, de lo hermoso de la tarde formándose de nubes,
de la flor, del horizonte y de las aves.
Pero, desde hace poco
mis versos tienen un rastro de llanto recrecido
un crujir de dientes, un odio almacenado. Desde que la siembra quedó trunca
—o sea—
la muerte prematura de los niños
la fábrica creció alimentada
por el sudor y por la sangre
y la madre enlutó de lágrimas mi pecho
desde entonces
a pesar de que antes que el odio fue el amor
mis versos tiene un rastro de llanto recrecido.
Poesía, religiosidad y ateísmo
Mateo Morrison - 6/14/2009
Desde niño recibí los dictados de la religión por tres caminos: una abuela adventista, un padre episcopal y una madre católica.
No hubo conflicto. Iba los sábados en la mañana a una de las iglesias, el domingo en la mañana a la segunda y el domingo en la tarde a la tercera. Los vientos revolucionarios que soplaban en el país para la década del 60 me llevaron a conocer el materialismo histórico y dialéctico como verdades absolutas, lo que devino en una solución que me permitió alejarme sin ninguna preferencia de las tres religiones que atravesaron mi niñez.
Al llegar a la poesía, como creador, por más que trataba de acercarme a la ideología que sustentaba para la época, en mis textos se colaban versos donde era evidente la religiosidad, por ejemplo, en los poemas dedicados a mi abuela, a mi madre y a mi padre, que aparecen en diversos libros, incluyendo uno a la Catedral, que disfrutó mi padre desde su otra religión.
Nunca olvidaré las vivencias con el poeta Rafael Abreu Mejía y su novia, Ana Delia, quien desde una religiosidad casi dogmática defendía la existencia de Dios, negada por Rafael y por mí, que citábamos diversos filósofos para demostrar no solo que Dios no existía, sino que para algunos, si existió, había muerto.
Cuando terminó la discusión Rafael y yo nos retiramos y no había pasado dos horas cuando me expresó: Mateo, es la última vez que niego la existencia de Dios, porque si va y existe y uno tiene que pasarse el resto de su vida en el infierno… La verdad es que mi postura filosófica formal y mi ideología siempre dejaron un amplio espacio para que la religiosidad penetrara, no solo a través de las religiones oficiales, sino de la religiosidad popular.
En más de una ocasión, en momentos difíciles para quien escribe, mi madre me pidió sumergirme en un baño que tenía, entre otras cosas, albahaca, cundeamor y otras hojas y flores silvestres, y recuerdo el gran alivio que experimentaba cuando al salir ella me decía que eso mejoraría mi suerte.
Ahora en esta noche en que trato de elegir una lectura después de un día agitado, me encuentro con San Juan de la Cruz y su Poesía completa, una de las más altas en cualquier lengua, pero que cabe en una edición de alrededor de cien páginas, menos de mil versos.
Este místico excepcional, me traslada de golpe a la religiosidad cuando dice: “¡Oh noche que guiaste! / ¡Oh noche amable más que la alborada! / ¡Oh noche que juntaste! / Amado con amada, / amada en el amado transformada”.
Dr. Eduardo Gautreau de Windt
Poeta y Escritor
Coordinador
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